Mustia hasta los huesos

domingo, agosto 06, 2006

Y después de eso, qué?…


Okey una noche decides, tu mustia mojigata, aburrida y solterona, que ya es tiempo de que mandes todo a la fregada y que te importe un bledo lo que piense o diga la gente. Decides salir de tu estúpido y duro caparazón e ir “de cacería” de lo que sea. Pones manos a la obra, comienzas por darte una ducha, te arreglas y empiezas a sentirte bella. Sacas de tu desordenado closet aquella blusa que se encontraba arrumbada durante varios meses y que muestra ese par de voluminosos y redondos encantos, poniéndote esos pantalones que realmente te hacen ver como Santa Elena… Sales de tu casa, echando tiros, derramando ego y sensualidad a tu paso. Te diriges al más cool y más nice de los escaparates de vanidad, a dónde más que al centro comercial. Exagerando un poco el meneo de tus caderas al caminar, decides sentarte en un café a disfrutar de un cigarrillo y así echar un vistazo a tus próximas presas. Sin mucho tiempo que esperar, se acerca un hombre de no más de treinta y tantos años, de buen porte, impecablemente vestido y exquisitamente perfumado… (wooww de aquí soy dijo la mustia); dirigiéndose a ti con voz galante y varonil:
- ¿te puedo acompañar?
… y sin pensarlo mucho le respondes que adelante.
Sacó de su saco una cajetilla de elegantes cigarillos y un fino encendedor. Pidió un café “exprés” y de inmediato inició una muy agradable e interesante charla. Conversamos de todo, mucho de él y otro tanto de mí… Escuchándolo sólo pasaba por mi mente el tirármelo y comérmelo ahí mismo, besarlo apasionadamente, arrancarle la ropa y ver de una vez por todas, ese musculoso y bien formado cuerpecito y que no era nada difícil de imaginar. Volviendo de mis sucios y cachondos pensamientos, continué oyéndolo. Me dedicó algunos halagos a los que agradecí tímidamente y sin esperar demasiado, porque francamente ya estaba a punto de turrón, lo invité a casa, aceptando mi intempestiva propuesta sin dudarlo.
Camino a casa, sentado en el asiento del copiloto, me percaté que su pantalón dejaba ver un buen marcado músculo de sus piernas, que me llevó a pensar del banquetote que me esperaba.
Llegamos a casa, lo dirigí a la sala de estar, encendiendo el televisor le ofrecí algo de beber, a lo que respondió: Sólo agua por favor.
Sentados en el sofá por un buen rato, se hizo el silencio y acechándome como una salvaje fiera, me besó apasionadamente tirándome sobre algunos cojines. Labios, besos, manos y caricias; respiraciones alteradas y espontáneos gemidos emergieron de nuestras bocas, haciendo de ese momento el más excitante. Nos arrancamos las ropas quedando totalmente desnudos. Centímetros y centímetros de piel bronceada que besar y tocar… Quedando a su merced, penetró en mí y enjugándose de mi humedad, lo hicimos una y otra vez: salvaje, duro, fuerte… con desmedida y alocada pasión, dolor y sudor, hasta terminar ahogados de cansancio sobre la alfombra. En medio de aquel silencio, solo mencionó:
- Vaya que fue agradable… ¿te puedo llamar después?
Sin darle mayor importancia a lo que acabada de escuchar, puesto que me encontraba embelesada, agotada y fascinada después de aquella larga dosis de sexo apasionado, comenzó a vestirse y cerrando la puerta, preguntó:
- ¿Cómo dijiste que te llamas?
- Karo, contesté.

Y fue entonces que me sentí, más sola que nunca…

9 Comments:

At 4:38 p. m., Blogger Banco de Imágenes Gratuitas said...

jajajajajajajaaja

Qué relato tan interesante y excitante.

Me gustó mucho la parte final donde el tipo dice "...Fue muy agradable, ¿puedo llamarte despues?"

Y luego cuando dice "...Cómo dices que te llamas?"

Bastante bueno, pero me sonó a que sólo vivieron un buen momento.

En fin, la vida es así!

Saludos desde México.

Regreso...

 
At 5:41 p. m., Blogger Banco de Imágenes Gratuitas said...

Te cuento que me pareció tan interesante uno de tus relatos que lo he copiado a mi blog.

Por supuesto que estoy citando la fuente original que es tu blog.

Lo puedes ver aquí

Saludos otra vez...

 
At 11:26 a. m., Blogger ANiS said...

A que centro comercial dijiste que fuiste? jajajaja

SALUDOS

 
At 2:13 p. m., Blogger Bombon said...

Dicen que lo que rapido empieza rapido termina, te lo guardan como una hermosa sorpresa, o te cae como balde de agua fria el sabor amargo de un mal momento, al fin de cuentas lo unico que te queda es la experiencia .

saludos Mustia un buen relato

 
At 7:10 p. m., Blogger Marcos Legaspi said...

"Labios, besos, manos y caricias; respiraciones alteradas y espontáneos gemidos"

que lectura tan intensa.

 
At 12:26 p. m., Blogger Jules Saint-Claire said...

Ja ja ja ja ja ja mi querida mustia, por lo menos me doy cuenta... que por ahi en el mundo hay una mujeres gigolinas. Ja ja ja... realmente he leído tu blog... desde esos momentos de pasión hasta esa llamda de tu ex... ¿Que te digo? me encantaria poder contarte muchas cosas, escribir, pero hay veces que de repente te cansas, se te va la inspiración. Quieres dejar de ser Gigolo para evolucionar... en ese proceso estoy. Un placer leerte en esos eroticos temas.

 
At 1:53 p. m., Blogger santo said...

ora y que le diste el fon o no?? digo o te portaste como buen mustia ehhh saludos buen post

 
At 2:02 p. m., Blogger Mustia hasta los huesos said...

A versss!!! Calma que a todos les voy a contestar:

Gracias Luis por tomar en cuenta mi post de Pecados Nocturnos, para eso es..

Anis, los Sanborns son muy buenos lugares para checar chicos y me di cuenta que en los VIPS de monterrey son verdaderos desfiles de hombres bellos. Date una vueltecita, suerte!!!

Bombon, rápido rápido ahhh pero cómo goza una!!! Y sí solo se queda como una placentera experiencia.

Jules... gigolinas?? Noooo, yo las llamaría mustias!!! jjaja.

Santo, pues si le di mi cel, pero por supuesto que no ha vuelto a llamar... se le acabo el encanto al tipo de piel bronceada... ni modo

GRACIASS MUSTIOS Y MUSTIAS, BESITOS

 
At 1:32 p. m., Blogger El Negro said...

Candente relato...
La pregunta es ¿Quién se comió a quién?

También me encantó el "Cómo dices que te llamas...? Sé cómo se siente que se le desconecten las neuronas a uno.

Al anónimo es a quien más queremos, es nuestro mejor confidente, nos guarda nuestros secretos, nuestros pecados...

 

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